Prosa Poética

¿Y si estos son los últimos versos que yo le escribo?

Ayer fue la primera noche en muchos meses que no me acordé ti, que no te busqué por todos los rincones del pub. Ni a tu mirada. Era yo, sin ti. Sin tu recuerdo, digo. Y reía. Reía mucho. Quizás no tenía la sonrisa más bonita del local, pero sí era la más contagiosa. Cantaba, saltaba, y los tercios eran mi mejor pareja de baile. Y el mundo seguía girando, las chicas me sonreían, y el Dj parecía tener un pacto conmigo para no poner canciones que me recordasen a ti. Y no… sencillamente es que esas canciones ya no suenan a ti. Al menos para mí. Las mariposas dentro de mí murieron de no darle lo que querían, o de las veces que he bebido para olvidarte. Y quizá te he olvidado sin darme cuenta, no lo sé. Pero por si acaso, si algún día nos cruzamos… no me sonrías, ¿vale? Mis heridas se abren demasiado rápido, y tú eres de enamorar fácil.

Me apetece

Me apetece escuchar música nueva. Algún grupo de los que no conoce nadie y suenan genial. Así es más fácil convertirlas en canciones mías. O tuyas. Yo que sé… Me van a terminar recordándome a ti. Seguro. Porque a través de canciones se dice mucho, y quizás eso casi compense nuestro nada. Como las que sabes que duelen y aun así das al play, fundiéndote lentamente en una combinación de recuerdos, nostalgia y dolor. ¿Y qué poético suena eso verdad? Pues es una mierda. Maldigo a los cantautores que parece que escriben música en tu nombre. O los bendigo. ¿Por qué copa voy? …