Fran López Castillo Diario de un escritor #3

Hoy hace 1 año que dejé mi trabajo para ser feliz

Hoy hace justo un año que me planté en el despacho de mi jefe y fui sincero con él: «Lo he estado pensando mucho y quiero dejar el trabajo. Tengo la cabeza en otra cosa, no estoy motivado y creo que en tu equipo necesitas a otro que sí lo esté. Agradezco mucho la oportunidad que me habéis dado, pero no es lo que quiero».

Eso que tenía en la cabeza era mi novela, Perdona, ¿tienes fuego?

No me tembló mucho el pulso por algo tan sencillo como que no era feliz. La felicidad, siempre la dichosa felicidad. He estudiado toda mi vida para trabajar en una oficina y, cuando lo logré, no encontré la felicidad por ninguna parte. Más bien era un zombie que madrugaba, trabajaba y se dormía tarde viendo series porque no quería que llegase el día siguiente. Y claro, dormía poco, por lo que a cada día que pasaba me convertía en más zombie, más infeliz y con peor humor.

Escribir me salvó de todo eso. Y al mismo tiempo todo eso me dio fuerzas para escribir cuando volvía reventado de la oficina. Es lo que tiene los sueños. Cuando se va a por ellos de verdad, éstos te dan un empujón en forma de motivación para ayudarte ―sobre todo en épocas adversas―.

Ahora miro hacia atrás y parece que todo ha sido fácil, pero no lo ha sido para nada. Bueno, si soy sincero, no lo he sentido nada difícil porque en ningún momento he mirado para abajo, sólo hacia adelante. Un paso, y luego otro, y después otro. Como si fuese un equilibrista jugándose la vida sobre una cuerda entre dos rascacielos de Nueva York. Pero me imagino a mí mismo desde los ojos de otra persona y eso de dejar un trabajo estable de oficina para hacerme autónomo y dedicarme a vender mi libro sonaba más a accidente que a llegar al otro extremo de la cuerda. A imposible, vaya. Aunque insisto, en ningún momento miré hacia abajo. En ningún momento pensé que me iba a caer. Por eso no lo he sentido difícil.

Durante todo este tiempo he seguido hacia delante como si las probabilidades de éxito fuesen del 100%, como si fuese seguro que iba a lograr vender los suficientes libros cada mes como para poder vivir de ellos. Y lo estoy consiguiendo. Nunca voy a decir que lo he conseguido porque cada mes es una batalla y, en cualquier momento, puedo resbalar y me puedo caer.

Son ya casi 900 libros vendidos en 8 meses y medio. Pero no me puedo dormir, porque quizá nunca llegue a los 900, o a los 1000, o a los 2000 ―aunque yo voy a seguir trabajando y mirando hacia adelante, como si fuese seguro que voy a llegar―. La actitud influye más que la suerte, que las circunstancias o que las casualidades. La actitud correcta vence cualquier adversidad. Y supongo que de ahí viene mi éxito, al igual que le pasará a muchos.

Quiero que, de todo lo anterior, extraigas dos cosas:

  1º Quiero que entiendas que dan igual las probabilidades de éxito, el mal resultado que se suele obtener en eso que tú quieres hacer o lo imposible que pueda parecer. Tu imagina que eres ese equilibrista y que sólo tienes en mente el siguiente paso. Sólo piensa en dar ese siguiente paso lo mejor que sepas, como si fuese imposible que lo dieses mal. Y no mires hacia abajo. Tú sólo hacia adelante. Siempre hacia adelante. Sólo eso. Paso a paso. A mí me está funcionando.

Hace tiempo leí un libro de Joël Dicker «La verdad sobre el caso de Harry Quebert”, y leí algo que se me ha quedado grabado a fuego. El motivo exacto por el que tomé la loca decisión de dejar mi trabajo de oficina para vivir de escribir:

«―En el fondo, Harry, ¿cómo se convierte uno en escritor?

―No renunciando nunca. Mire, Marcus, la libertad, el deseo de libertad es una guerra en sí mismo. Vivimos en una sociedad de empleados de oficina resignados y, para salir de esa trampa, hay que luchar a la vez contra uno mismo y contra el mundo entero. La libertad es un combate continuo del que somos poco conscientes. No me resignaré nunca.»

Joël Dicker, La verdad sobre el caso de Harry Quebert

Ya llevo casi 9 meses trabajando en algo que me gusta, y os aseguro que nunca me había sentido más libre o más feliz que ahora.

Y no, yo tampoco me resignaré nunca. Jamás.


Por aquí te dejo las demás entradas de Diario de un escritor: 

#1 El secreto que te puede contar alguien que dejó su trabajo para vivir de escribir y con el que puedes conseguir todo en la vida

#2 Por qué yo he logrado escribir una novela y tú no


Si te ha gustado esta entrada, mi novela: “Perdona, ¿tienes fuego?” te va a encantar. Te puedo adelantar que el prólogo es de Defreds, y también que he escrito la novela que me gustaría leer. Su género es una mezcla de romántico, erótico, reflexivo, motivacional, dramático y crítica social. Está compuesta por cincuenta y seis capítulos cortos en los que voy a remover todas las vivencias de tu vida, tus mejores y peores recuerdos, y, en ellos, te voy a hacer que reflexiones sobre cada decisión que has tomado hasta ahora. Puedes leer más sobre ella pinchando aquí.


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